lunes, 7 de noviembre de 2011

CANSANCIO


Un día cualquiera lo encuentro por la calle. Hablamos tranquilamente de algunas cosas, relajados. Me invita a ir con él a un bar. Digo que si. Empieza a andar delante mia, cada vez mas rápido, y yo, de repente, empiezo a sentir un sueño y un cansancio que casi no me permiten tener los ojos abiertos. Lo veo cada vez mas lejos. Lo voy perdiendo por las calles y no consigo alcanzarlo. Él de vez en cuando vuelve la vista atrás pero sigue su ritmo. Sigo el camino yo sola. Las piernas me pesan. Llego al bar. En la entrada hay un mueble con dos copas de vino, y el está al fondo del bar en una barra, y me mira cuando entro. Pero estoy tan cansada que tengo que echarme encima del mueble para descansar. Bebo un poco y me decido a ir hasta él. En medio de los dos hay unas escaleras que bajan, y empiezo a bajar por ellas. Pienso que me he equivocado de camino, que tengo que volver. Pero cada vez se complica mas y mas. Entro y salgo en habitaciones con muebles que se balancean y con paredes que se deslizan. Estoy mareada y cada vez voy perdiendo mas mis fuerzas. Quiero llegar hasta él pero no puedo, casi no puedo mantener los ojos abiertos, y cada movimiento me cuesta la vida. Después de varias habitaciones encuentro una puerta, la abro y me encuentro aquí, en mi habitación. Estoy en mi casa y puedo descansar.

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